Finanzas conductuales: la psicología en las decisiones de inversión
Sesgos cognitivos

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¿Qué son las finanzas conductuales?

Las finanzas conductuales analizan e identifican los sesgos emocionales que influyen en la toma de decisiones de inversión

Ante diferentes situaciones de los mercados financieros, y por nuestra condición humana, se toman decisiones que en muchos casos no son racionales sino que hay componentes de comportamiento emocional. Estos componentes emocionales influyen notablemente y nos pueden condicionar de una forma no adecuada.  

Por ejemplo, inversores que están dispuestos a comprar cuando las expectativas del mercado son favorables y a vender cuando existe incertidumbre sobre el futuro. El excesivo entusiasmo o miedo y el contagio de comportamientos que se produce en los mercados financieros por el efecto imitación, puede llevar a sobrevalorar o infravalorar ciertos activos durante momentos concretos e incluso en periodos de tiempo más prolongados.

Evitar estos sesgos no es fácil si bien es necesario reconocerlos

La capacidad de conocer e identificar este tipo de sesgos conductuales nos ayudarán, aunque no es fácil, a evitar decisiones fruto de la no racionalidad o impulsividad del momento. Para esto, existen las finanzas conductuales.

En mis clases en Estados Unidos, sobre Mercados Financieros y Gestión de Carteras, con alumnos de altísima cualificación, como introducción al “Behavioral Finance, siempre realizaba el experimento de escoger el escenario con mayor probabilidad, “cara o cruz”, cuando lanzaba una moneda al aire sabiendo que las 5 veces anteriores el resultado había sido cruz. ¿Qué responderías tú?.

La gran mayoría de alumnos escogían “cara”, incluso yo mismo sentía la tentación no racional de escoger lo mismo. La respuesta racional sería que cara y cruz tienen la misma probabilidad de salir, ya que, estadísticamente, se trata de un experimento de sucesos independientes. Cuando repetimos una y otra vez este experimento de lanzar una moneda al aire, la probabilidad será siempre del 50% para cada una de las dos opciones posibles, a no ser que la moneda esté “trucada”.

Ejemplos de sesgos cognitivos en la toma de decisiones de inversión

Es muy importante conocer e identificar estos sesgos cuando tomamos una decisión de inversión, y comprender bien las finanzas conductuales te permite estar alerta frente a ellos. Veamos algunos ejemplos de algunos sesgos cognitivos más habituales en las inversiones:

Comportamiento de rebaño

Este sesgo es la tendencia que tiene un individuo a imitar las acciones de un grupo más grande, sin tener en cuenta su propia opinión personal, incluso cuando está opinión personal está bien fundamentada en sentido contrario.

Este comportamiento se da por la presión social de conformidad y por el pensamiento de que es poco probable que un grupo grande de personas estén equivocadas. Cuando no actuamos de esta manera tenemos una disonancia cognitiva que nos hace dudar de nuestra percepción racional.

En los mercados financieros, el comportamiento de rebaño se da muy frecuentemente

En mercados alcistas, la consecuencia es, como hemos introducido al inicio del artículo, una tendencia a sobrevalorar un activo en concreto o incluso del mercado en su conjunto. Esta situación, de contagio de un excesivo optimismo de grupo puede conducir también a burbujas financieras. El ajuste posterior del mercado nos vuelve a la realidad, con el consiguiente perjuicio especialmente a los inversores no profesionales.

En mercados bajistas sucede algo parecido, llevando a los mercados financieros a un excesivo pesimismo o cautela ante una incertidumbre que en muchos casos no se corresponde con la dimensión de las caídas. Las propias caídas en sí mismas inducidas por ese comportamiento grupal, provoca mayor miedo en los mercados financieros. Una vez más, los más perjudicados son los inversores particulares, que no han salido a tiempo y han quedado atrapados en esas caídas de los mercados financieros.

Actualmente podemos observar otro fenómeno consecuencia del comportamiento de rebaño. Este nuevo fenómeno consiste en  la tendencia a copiar de otros inversores en las plataformas de inversión con el denominado “trading social” sin un fundamento de análisis riguroso del activo o producto y de su idoneidad a nuestro perfil inversor.

Falacia del Jugador

El sesgo de la falacia del jugador se basa en que un individuo cree erróneamente que un suceso ocurre después de uno o varios eventos determinados que no tienen ningún fundamento racional más allá de creencias y en algunos casos de supersticiones particulares. 

El ejemplo de la moneda al aire que hemos descrito anteriormente sería un ejemplo.

Es muy interesante observar qué ocurre con este tipo de creencias cuando se extienden por todo el mercado. Después de una jornada de tres o cuatro días correlativos de alza en un activo financiero, al día siguiente se espera un día de bajada en el precio. 

También existe la creencia de que los precios de los activos tienen máximos y mínimos y que se mueven en esta banda. Este tipo de creencias provoca que este tipo de predicciones, en muchos casos se acaben cumpliendo, no por un fundamento racional, sino porque esa creencia se extiende por todo el mercado, creando un sentimiento en el mercado en este sentido.

El análisis de estos comportamientos del inversor y los patrones que se crean, es uno de los fundamentos del análisis técnico y chartismo.

Otra cosa muy distinta, y que podemos considerar como otro ejemplo de la falacia del jugador, es la creencia de algunos inversores que se están iniciando en la inversión, que con unas pocas reglas aprendidas en cursos de dudoso rigor, son capaces de predecir a corto plazo el comportamiento del precio de un activo. Algunos de estos inversores, también creen en ciertas reglas descubiertas por ellos mismos y que consideran que son la fórmula mágica para ganar dinero en los mercados financieros.

Exceso de confianza en las propias capacidades

Este fenómeno ocurre cuando el inversor tiende a atribuir sus éxitos a méritos propios, e interpreta el éxito accidental como si fuera resultado de su habilidad personal, mientras que los fracasos se interpretan como mala suerte.

El riesgo de este sesgo es la tendencia a creer que se tienen conocimientos y experiencia suficiente para prever el futuro y poder “operar” en los mercados financieros con una falsa seguridad.

Condicionamiento de una decisión ya tomada

Este sesgo cognitivo se produce cuando el inversor sólo busca datos o indicios que puedan justificar una decisión ya tomada y que corroboren su idea preconcebida.

Esto provoca que sólo busquemos la información que justifique lo que pensamos y rechacemos aquella que difiere de nuestra percepción. También provoca que nos obsesionemos con una idea preconcebida sin contemplar otras visiones que quizás sean más adecuadas.

Reducción de la disonancia cognitiva

En este caso se trata de intentar justificar una determinada acción, en muchos casos consecuencia de la impulsividad, con la que después nos surgen dudas de nuestra decisión. 

Este malestar que nos provoca esta decisión, porque va en contra de un principio racional, la intentamos reducir mediante la conformidad de otra persona o buscando información parcial o nueva información buscada intencionadamente para reducir esta disonancia interna.

Aceptar errores es básico para poder aprender a tomar buenas decisiones.

Área de confort

Los inversores, a igualdad de información disponible, tienden a invertir en activos financieros que les resultan más familiares o populares, aunque no haya ninguna razón para pensar que estos valores se vayan a comportar mejor. 

La búsqueda y análisis de otras opciones de inversión es una de las actividades que aportan más valor a un inversor y la que provoca una reducción en el riesgo global de su cartera por el efecto diversificación.

Decisiones Heurísticas

El inversor tiende a hacer uso de reglas “demasiado” simples en la toma de decisiones ligado también a un exceso de confianza. Es muy normal en el comportamiento humano, simplificar o buscar reglas lo más sencillas posibles para poder tomar decisiones. Como seres humanos intentamos reducir la incertidumbre buscando ciertas reglas de causa-efecto y más aún en la impredecibilidad que tienen los mercados financieros.

Cuando queremos tomar decisiones de inversión en los mercados financieros simplificar demasiado es muy arriesgado  Con unos pocos cálculos, ratios o indicadores es muy difícil valorar una oportunidad de inversión.

Conclusión

Cualquier decisión que tomamos en nuestra vida tiene un componente psicológico, y por consiguiente, una decisión de inversión también estará sujeta a sesgos. En este caso en particular de las inversiones financieras el impacto es muy importante pues podemos poner en riesgo nuestros ahorros.

El control de los sesgos que nos producen las emociones, mediante su conocimiento e identificación, es fundamental para invertir en los mercados financieros.

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